Nueva especie en la base de nuestro árbol familiar evolutivo

Hace 2 millones de años, África era un hervidero de especies de homínidos, esos primates que unos cuantos millones de años antes se diferenciaron del resto por caminar en dos patas. Una de esas especies era parte de nuestro género humano, el Homo habilis. Pero desde que fue descubierto ese pequeño habilidoso, en los años 60 del siglo 20, se dudó de que se tratase de una sola especie, e incluso de que pudiese formar parte de nuestro género Homo. Ahora acaban de anunciar en Nature el descubrimiento de tres nuevos fósiles que confirmarían lo que ya se suponía, hace dos millones de años las especies humanas eran tres.

Meave Leakey y Fred Spoor

Hasta hace algunos años, la evolución de nuestro género humano era vista como una escalera. De ese racimo de especies homínidas que existían hace más de 2 millones de años habría salido el Homo habilis, de este el Homo erectus, y de este último el Homo sapiens, y otras especies que luego se extinguieron como el Homo neanderthalensis. Pero pronto se descubrió que no todo eran tan lineal, ya que todos los fósiles que se habían asignado a Homo habilis algunos eran australopitecos, otro género distinto que vivía en esos tiempos en África, y otros tantos pertenecían a una especie distinta bautizada Homo rudolfensis. El Homo erectus también apareció para esa época. Luego aparecieron otras especies intermedias entre este último y la nuestra, en Europa, como los Homo antecessor y los Homo heidelbergensis, estos últimos se cree que son los ancestros directos de nuestra especie y de los neandertales. En los últimos años aparecieron incluso más especie recientes, como los Denisovanos y el Homo floresiensis.

Homo rudolfensis Ahora se han anunciado el descubrimiento de tres nuevos fósiles descubiertos en el yacimiento de Koobi Fora, cerca del Lago Turkana, en Kenia, el este de África. Estos fósiles aportan evidencia para suponer que al menos existían otras dos especies conviviendo con Homo erectus en África hace 2 millones de años. Los especímenes descubiertos incluyen los restos fósiles de un juvenil, un cráneo bien preservado, con una larga caja craneana y un rostro chato. Es muy parecido al enigmático cráneo designado KNM-ER 1470, que generó muchos debates sobre a qué especie pertenecería desde que fue descubierto en la misma zona en 1972. El nuevo fósil ha sido bautizado por ahora como KNM-ER 62000.

1470 era un fósil extraño, raro, en un principio se lo asignó a Homo habilis por la zona en que fue descubierto y por la época, 1,9 millones de años de antigüedad. Pero pronto los científicos notaron su rareza, era más grande y masivo que los demás fósiles de habilis, y se lo terminó asignando a una nueva especie: Homo rudolfentis. Como no aparecieron nuevos fósiles esta nueva especie siempre estuvo en el centro del debate. Pero, ahora el 62000 ha llegado para apoyar a rudolfensis, ya que es muy parecido a 1470. Este último no tenía mandíbula, por lo que se dificultaba compararlo con los demás fósiles de la zona, en su mayoría asignados a la especie Homo habilis. Pero los tres nuevos individuos descubiertos incluyen el cráneo completo del 62000, con parte de su mandíbula, y otro individuo numerado como 60000 con una mandíbula muy completa.

Estos nuevos fósiles fueron descubiertos en campañas realizadas entre 2007 y 2009 por equipos liderados por Meave y Louise Leakey, miembros de la famosa familia Leakey, cazadores de fósiles de homínidos que vienen trabajando en la región desde los años 50, con Louis y Mary Leakey, suegros de Maeve y abuelos de Louise.

“Al menos tenemos algunas respuestas”, dijo Meave Leakey, esposa del también famoso paleoantropólogo Richard Leakey. Este descubrimiento permite interpretar el molesto fósil 1470 que por fin encontrará su lugar en ese rompecabezas que es el Este de África 2 millones de años atrás. Siempre tuvo un rostro muy extraño para ser parte de la familia humana, y al parecer sus dientes y la mandíbula hacían juego. Es una cara plana, mientras que la de las demás especies de nuestro género humano son más sobresaliente. También posee un cerebro mayor que el de los ejemplares de Homo habilis, si bien no tan grande como el de Homo erectus.

Reconstrucción de Homo rudolfensis Igualmente, por ahora los descubridores han elegido no asignar los nuevos fósiles a ninguna especie ya que quieren realizar más análisis y comparaciones. 1470 tenía unos 2 millones de años de antigüedad, los tres nuevos fósiles tienen 1.90 millones de años el cráneo con la mandíbula fragmentaria, y 1.83 millones de años la mandíbula completa. Por esa misma época, existía también el Homo habilis, y los primeros Homo erectus, así como algunas especies de australopitecos, otro género homínido del que se cree que evolucionó el nuestro. Unos 500 mil años después, de todas estas especies sólo seguiría existiendo el Homo erectus.

Al parecer, según dijo Fred Spoor, uno de los miembros del equipo descubridor y quien realizó los análisis de laboratorio, “la evolución humana no es tan lineal como se creyó”, África del Este “era un lugar bastante atestado, con múltiples especies”, presumiblemente con diferentes dietas y adaptaciones al medio en el que vivían.

Ian Tattersall, famoso paleoantropólogo, del American Museum of Natural History de Nueva York, que no participó del estudio, dijo que “este nuevo material ciertamente corrobora la idea, que hace rato viene sentando bases, de que existieron múltiples linajes de Homo tempranos en el registro fósil de Koobi Fora. Y apoya la visitón de que la historia temprana del género Homo involucra vigorosas experimentaciones con con el potencial biológico y comportamental del nuevo género, en vez de ser un proceso lento de refinamiento de un linaje central”.

Chris Stringer, otro de los más famosos paleoantropólogos, del Museo de Historia Natural de Londres, también opinó que los nuevos descubrimientos “confirman la particularidad de 1470 y por ende confirman la existencia de un tipo particular de humano temprano alrededor de 1.8 y 2 millones de años”. Si bien no descarta que hay que seguir investigando para poder descartar que 1470 no sea sólo un espécimen de Homo habilis muy grande.

Este nuevo descubrimiento indica que nuestro género no evolucionó de forma lineal y lenta, pasando de una especie a otra, como si de una carrera de postas se tratase, sino que en vez de una escalera o una cadena, la evolución de nuestro género fue más bien un arbusto muy ramificado del que sólo algunas especies sobrevivían y, que a su vez daban lugar a más arbustos ramificados, al grado de que hace apenas unos 50 mil años todavía existía un arbusto similar, del que sólo sobrevivió una especie: el Homo sapiens.

Referencia: Meave G. Leakey, Fred Spoor, M. Christopher Dean, Craig S. Feibel, Susan C. Antón, Christopher Kiarie, Louise N. Leakey. New fossils from Koobi Fora in northern Kenya confirm taxonomic diversity in early Homo. Nature, 2012; 488 (7410): 201 DOI: 10.1038/nature11322

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Martín es periodista científico y un curioso e incansable buscador de respuestas. http://mcagliani.golwen.com.ar

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