¿Cómo funciona la evolución?

Decíamos en otro artículo sobre qué es la evolución que esta es un hecho comprobado, no una teoría. Cabe aclarar que lo que es una teoría científica, sometido constantemente a debate, en lo que es el funcionamiento normal de la ciencia, es la forma en que actúa la evolución. El primero en proponer un agente evolutivo verosímil, no relacionado con creencias religiosas o metafísicas, fue Charles Darwin. El agente que propuso fue la selección natural, una idea a la que también llegó de forma independiente, y en la misma época, Alfred Wallace. Pero han pasado más de 150 años desde la publicación del libro que instalaría a la evolución como un tema central de la biología, así que repasemos cómo se cree hoy en día que funciona la evolución.

El estudio del funcionamiento de la evolución “intenta explicar el árbol evolutivo que enlaza a todos los organismos por medio de la genealogía”, en palabras de Stephen J. Gould, uno de los más grandes biólogos evolucionistas. Hoy en día se sigue considerando a la selección natural como uno de los principales mecanismos que actúan para que exista la evolución, pero no es la única fuerza de la evolución, hay otras.

La teoría de la selección natural lo que dice es que el cambio evolutivo ocurre por una lucha entre los organismos por el éxito reproductivo, lo que lleva a una mejor adaptación de las poblaciones al entorno en el que viven y que también cambia con el tiempo. Es decir, que el ser vivo que consiga generar más descendientes, tendrá más chances de que sus genes se propaguen por la población a la que pertenece. Por eso la selección natural sería un principio de adaptación local, no de progreso general, según Gould. Pero, como decíamos, hay otras fuerzas que pueden llegar a ensombrecer a la selección natural.

En un nivel bajo, por ejemplo, la sustitución de pares de bases de ADN, es un cambio que es neutro, aleatorio, sin que la selección natural actúe sobre esos cambios, y al ser cambios, llevan a la evolución de los organismos que los sufren. En niveles superiores, macroevolución, el equilibrio puntuado o intermitente, teoría desarrollada por Gould y Elrdedge, “produce tendencias evolutivas mediante la selección de especies de acuerdo con su tasa de formación y extinción; al tiempo que las extinciones en masa barren partes sustanciales de las biotas por motivos que no guardan relación con las luchas adaptativas en las épocas “normales” impuestas entre dos de esos episodios aniquiladores”, en palabras del propio Gould.

Pero en la actualidad, la teoría que impera es la llamada síntesis moderna, que vincula todos los avances científicos de los últimos 150 años que han ocurrido desde que Darwin formulase su teoría de la selección natural, tanto fósiles, como genéticos, que ayudaron a comprender mejor la forma en que actúa la evolución. Esta teoría defiende que la evolución es un cambio a nivel de poblaciones a lo largo de generaciones. Cambios que se pueden medir a nivel genético. Son diversos los mecanismos que pueden provocar un cambio, entre ellos la la selección natural, las mutaciones, la deriva genética y el flujo genético (ver fuerzas de la evolución).

 

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