Adaptación

Cuando hablamos de evolución y de selección natural, la palabra adaptación pareciera ser la favorita de todas las explicaciones, y es que su significado es clave para comprender cómo es que actúa la evolución. El significado común de la palabra es el de acomodarse a unas nuevas circunstancias. En biología evolutiva la adaptación implica un proceso por el que pasa un organismo durante su evolución, y potenciado por la selección natural, que le permite mejorar las espectativas a largo plazo de reproducirse con éxito y tener una mayor descendencia. No sólo se refiere a ser más apto para sobrevivir, sino que la parte importante es sobrevivir para poder tener una mayor descendencia que esparzan los genes de ese organismo adaptado.

¿Qué significa adaptarse o estar adaptado? En un contexto evolutivo, esto implica estar mejor preparado para sobrevivir y tener muchas crías en el entorno en el que se vive. El ecosistema que rodea al organismo. Pero hay que tener en claro que la adaptación no es una respuesta al entorno, sino que es el resultado de las mutaciones, y será la selección natural la que haga una limpieza dejando aquellos cambios o características que sean adaptativos, es decir, que permitan al organismo tener mayores posibilidades de supervivencia y de reproducirse en el ambiente en el que vive.

Por lo general, la adaptación es un proceso largo y lento, que tiene lugar durante cientos de generaciones de una especie dada, pero esta no es la regla, ya que a veces ocurre que la adaptación puede ser abrupta, en ambientes extremos. La falta de adaptación de una población, o de una especie, a su entorno la puede llevar a la extinción.

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