El asesinato del aburrimiento

Tener un cerebro tan grande sin dunda que nos ha resultado útil a lo largo de nuestra historia evolutiva, pero una contra es que si no lo mantenemos ocupado, nos aburrimos. El problema es que hoy en día, por culpa de los dispositivos móviles, sí teléfonos inteligentes, tablets, o lo que sea, el aburrimiento puede ser peor. A pesar de que esos dispositivos están ocupando cada vez más el “tiempo muerto” de la gente, también están logrando que cuando realmente tenemos que estar sin hacer nada, nos agarre ansiedad aparte de aburrimiento.

aburrimiento

Es normal que la gente deba viajar desde su casa al trabajo, esperar en la parada del autobús o colectivo, o en la estación de tren, ir parado o sentado durante el viaje, a veces esperar en la cola para poder comprar algo de comer al mediodía. Así como eso solemos tener muchos “tiempos muertos” a lo largo de nuestros días. Solían ser momentos en los que uno interactuaba con otras personas que tenían al lado, o se dedicaba a pensar, planear, meditar. Ahora, si miramos a nuestro alrededor, más de la mitad de las personas estarán ocupadas chateando con algún amigo, mensajeandose con algún otro, incluso hablando con varios a la vez, jugando algún juego, navegando por internet.

Son casi infinitas las posibilidades que nos ofrecen los teléfonos inteligentes de hoy en día. Esto está superestimulando el deseo humano de jugar cuando las cosas se vuelven aburridas, según el antropólogo Christopher Lynn. Si antes nos podíamos sentir aburridos cuando no teníamos algo para hacer, ahora, al estar tan estimulados todo el tiempo, si nos toca un “tiempo muerto”, el aburrimiento es peor. “Cuando no estamos acostumbrados a tener tiempos muertos, resulta en ansiedad”, dice Lynn. Enseguida pensamos, que deberíamos estar haciendo algo, aprovechando nuestro tiempo desperdiciado.

¿Por qué nos aburrimos?

Pero, ¿por qué es que nos aburrimos? ¿qué es el aburrimiento? Según los psicólogos, el aburrimiento es un estado en el que queremos, pero no podemos, realizar alguna actividad satisfactoria. El problema con el aburrimiento, es que una vez que nos hemos metido en ese estado, ya no logramos salir, no hay nada que nos satisfaga. El aburrimiento crónico puede llevar a problemas como el abuso del alcohol, las drogas, de la comida e incluso problemas con el juego por dinero.

Pero el problema es que no todos los tiempos muertos que experimentamos a lo largo del día se transforman en aburrimiento, ya que aburrimiento es cuando ya nos hemos aburrido de nuestros pensamientos, cuando no podemos o no queremos prestar atención a esos pensamientos o sentimientos. No está mal llenar esos tiempos aburridos con algo para hacer, pero cuando estamos haciendo algo casi cada segundo que pasamos despiertos estamos desperdiciando el potencial creativo de nuestro cerebro, que sólo se suele aprovechar en momentos de aburrimiento, cuando nos sobra tiempo para pensar, para observar nuestro alrededor, para mirar a la gente, escucharla.

La saturación de información que estamos sufriendo hoy en día desde las computadoras, televisores y teléfonos móviles, nos vuelven intolerantes ante el tiempo libre, que casi en segundos se transforma en aburrimiento. Ya que al estar superestimulado todo el tiempo, cuando realmente debemos esperar algo, por más que sea que nuestra pareja fue hasta el baño mientras estamos en un restaurante, no sabemos qué hacer con ese tiempo libre, el aburrimiento llega en milésimas de segundos, generando ansiedad.

El tiempo libre, tiempo de pensamiento, es el que ha llevado a los grandes inventos y descubrimientos. Cuando un cazador de hace varios miles de años debía pasar horas esperando una presa, podía aprovechar ese tiempo ideando mejores tácticas de caza. En esos tiempos libres han llegado las grandes ideas a la mente de los grandes pensadores e inventores de nuestra historia. El arte surge también en esos espacios mentales del tiempo libre. No está mal matar el aburrimiento, pero que no termine matando también el tiempo que pasamos con nosotros mismos en nuestra propia mente.


Martín es periodista científico y un curioso e incansable buscador de respuestas. http://mcagliani.golwen.com.ar

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