La Vía Láctea y el Sistema Solar

Se estima que en el universo existe unas cien mil millones de galaxias, como mínimo. Estas galaxias se juntan en grupos llamados cúmulos, que a su vez se pueden unir en grupos más grandes conocidos como super cúmulos, que están rodeados de descomunales regiones espaciales de vacío. De estas miles de millones de galaxias, la Vía Láctea es una más, pero se distingue por ser la galaxia en la que vivimos. Toda galaxia es un conjunto de cientos de miles de millones de estrellas, de nubes de gas, polvo cósmico, y las llamadas materia oscura, y energía oscura, todo unido gravitatoriamente. En derredor de esas miles de millones de estrellas suelen orbitar planetas. Una de esas estrellas de nuestra Vía Láctea es el que llamamos Sol, y en derredor suyo giran planetas y lunas que forman el Sistema Solar.

via lactea

La Vía Láctea

La Vía Láctea es una galaxia con forma de espiral. Según han observado los astrónomos, tiene un diámetro de entre 100 mil y 120 mil años luz, y está formada por entre 200 y 400 mil millones de estrellas. Dentro del Universo, la Vía Láctea forma parte de un grupo mayor conocido como Grupo Local, que está compuesto por unas 30 galaxias. La nuestra es la segunda más brillante y grande, después de la Galaxia de Andrómeda. A su vez, el Grupo Local forma parte del Supercúmulo de Virgo.

via lactea As imple vista, en una noche limpia y sin luz urbana que arruine la observación del cielo, se puede ver una franja luminosa que cruza el cielo de punta a punta. Es la llamada via lactea, que en latín significa camino de leche. Esa banda de luz llamó la atención de los antiguos Griegos, quienes en tiempos antiguos contaron en su mitología que la franja era el producto de la leche derramada desde el pecho de la diosa Hera. Los mismos griegos le quisieron dar una explicación racional a esa franja luminosa. Demócrito (460 a. C. – 370 a. C.), dijo que se trataba de muchísimas estrellas todas juntas, pero muy tenues para que pueden ser reconocidas. Una vez inventado el telescopio, fue Galileo Galilei quien en 1609 pudo constatar lo que había dicho Demócrito, ya que mirase donde mirase, encontraba estrellas. Ya en tiempos modernos, en los años 1920, el astrónomo Edwin Hubble pudo constatar que la Vía Láctea no era más que una de muchas galaxias.

En el centro de la galaxia se cree que habita un agujero negro supermasivo, en derredor del que rotan los brazos de la galaxia, con sus cúmulos estelares y sistemas planetarios. El período de rotación de la Vía Láctea es de 200 millones de años, si tomamos la posición del Sol como punto de partida y llegada. Se cree que nuestra galaxia tiene unos 13.200 millones de años de antigüedad.

Nosotros, con nuestro Sistema Solar, y nuestro planeta Tierra, estamos ubicados a 27700 años luz del centro de la Vía Láctea. Más exactamente nos encontramos en el brazo de la espiral conocido como Brazo de Orion, uno de los más pequeños, ubicado entre los más grandes brazo de Sagitario y el brazo de Perseo. Dentro de ese brazo se encuentra la llamada Burbuja Local, que se encuentra dentro de la Nube Interestelar Local, que tiene un diámetro de unos 30 años luz, y a través de la cual se mueve nuestro Sistema Solar.

El Sistema Solar

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El Sol, es una de las cientos de miles de millones de estrellas que orbitan el centro galáctico. La gran mayoría de esas estrellas son sistemas planetarios, es decir que en derredor de esas estrellas también orbitan objetos astronómicos por el efecto de la gravedad. En el caso de nuestro sistema planetario, al que llamamos Sistema Solar, está compuesto por planetas, planetoides, lunas, asteroides y cometas.

Se cree que el Sistema Solar se formó a partir de una nube molecular hace unos 4600 millones de años.

La masa principal del Sistema Solar, un 99,85 por ciento, es el Sol. Le siguen los 8 planetas que componen este sistema planetario, con los cuatro más cercanos, todos ellos rocosos: Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Los más alejados del sol son gigantes gaseosos: los dos más grandes son Júpiter y Saturno, que están compuestos principalmente por los gases helio e hidrógeno. Luego le siguen los gigantes helados: Urano y Neptuno, que están compuestos por agua congelada, amoniaco y metano.

En el Sistema Solar también existen otros objetos astronómicos más pequeños. Por ejemplo, entre Marte y Júpiter, orbita el Cinturón de asteroides, que alberga gran cantidad de asteroides y planetas menores. Allí se encuentra el planeta enano Ceres. Otro grupo de objetos menores es el que se encuentra más allá de la órbita de Neptuno, el planeta más alejado del Sol. Se trata del Cinturón de Kuiper donde existen cuatro planetas enanos: Haumea, Makemake, Eris y Plutón. Este último hasta hace poco era considerado el noveno planeta del Sistema Solar, pero se descubrió que no era lo suficientemente masivo como para ser un barredor de cuerpos vecinos, es decir que pudiesen atrapar los objetos cercanos e incorporarlos como lunas. Plutón es uno más entre todo los que allí orbitan.

Otro grupo de objetos son los cometas, que son cuerpos celestes formados por hielo, polvo y rocas y que orbitan alrededor del Sol siguiendo diferentes trayectorias elípticas, parabólicas o hiperbólicas. Y no nos tenemos que olvidar de los objetos menores que los planetas han capturado con su atracción gravitacional, que son llamados satélites o lunas, en honor a nuestro satélite: La Luna.

Más allá del Cinturón de Kuiper, se encuentra el Disco disperso, que incluso se solapa con el primero. Está compuesto por objetos muy pequeños, de no más de 1000 kilómetros de diámetro. Más allá todavía se encuentra la denominada Nube de Oort, en la cual se cree que habitan cometas y asteroides y es el límite exterior del Sistema Solar, cuyo borde se ubica a año luz del Sol.

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